Las verdaderas estrellas de cine clásico

domingo, 26 de noviembre de 2017

75 aniversario de Casablanca

Casablanca, la película más amada de la historia, según el dictado de Billy Wilder, es antes que nada una contradicción, una caprichosa casualidad donde se dieron cita todos los accidentes del mundo. Si se mira de cerca nada en esta modesta producción de la Warner que utilizaba los decorados originalmente pensados para otra película (The desert song, estrenada un año antes) la señalaban, no ya para la gloria, sino para algo más que simplemente lo ordinario. Cuesta trabajo identificar al verdadero autor de un guión manoseado, tomado de una obra de Broadway que jamás conoció el éxito.También resulta trabajoso detectar la firma de un director que pasó más tiempo solucionando problemas de intendencia que dando forma a su particular visión de un amor sacrificial. De eso se trata. Bogart, un tipo bajo y ligeramente acomplejado por su edad y su incipiente calvicie, interpretaba su primer papel lejos del estereotipo de gánster despiadado. Ingrid Bergman, además de no ser la primera opción para el papel, se pasó media película con cara de póquer ante la imprecisión de un personaje que literalmente se fue construyendo a medida que avanzaba el rodaje. Todo ello por no hablar de que la canción de la que todo el mundo se sabe los dos primeros versos a punto estuvo de ser sustituida. No contaba con el visto bueno del irrefutable Max Steiner.


Pese a todo, nadie puede con ella. Así pasen 75 años de su estreno, hoy fue el día del debut, y nos lo recuerde de manera tan meticulosa como devota el libro 75 años de leyenda (Notorius) editado por Eduardo Torres-Dulce, cinéfilo antes que fiscal, y por el que asoman firmas tan bogartianas como la de José Luis Garci, Fernando Méndez-Leite, Oti Rodríguez Marchante, Carlos Marañón, Manuel Hidalgo o Miguel Marías. La pregunta sigue siendo por qué. ¿Por qué, en palabras de Umberto Eco, «una fotonovela-folletín, donde la verosimilitud psicológica es muy débil y los efectos dramáticos se encadenan sin demasiada lógica» nos puede y nos retrata con tanta precisión? ¿Qué hace que cualquiera que en un momento dado, por necesidad o por simple despiste, haya caído en sus redes ya no encuentre la forma la liberarse de cada una de sus líneas definitivas de guión, de la caída de ojos de sus protagonistas o de la bruma de los sueños, con perdón, que la envuelven? Ángel Fernández-Santos habló de ella como «un sueño compartido» y, a su manera, siempre laberíntica, dio con la clave. 


Más sobre la canciónA Max Steiner no le gustaba que As time goes by no fuera suya. Intentó cambiarla. El pelo corto de Ingrid por otro rodaje impidió las nuevas tomas.

En 1982, el periodista y aspirante a guionista Chuck Ross decidió gastar una pequeña broma a la industria del cine. Nos lo cuenta el libro casi definitivo sobre la película We'll Always Have Casablanca, de Noah Isenberg. Bajo el título Everybody comes to Rick's, el de la obra original de teatro, envió el libreto de Casablanca a 217 agencias dedicadas a cazar talentos. Introdujo, eso sí, algunas leves modificaciones como los nombres de los personajes, el lugar en el que situar la acción y el borrado de algunas de las frases míticas. Aparte de los 90 que ni se molestaron en leer un guión no pedido, sólo 33 reconocieron el chiste, el resto llenaron los márgenes del manuscrito con anotaciones del tipo: «Lea el manual de Syd Field», «Demasiado diálogo», «Historia increíble», «Argumento delirante»... Y lo más paradójico, más allá de la poca cultura cinematográfica demostrada por los correctores, es que tenían razón. Sólo se les puede echar en cara que Syd Field, el que más ha hecho por sistematizar la escritura de guiones, sigue considerando el de Casablanca el mejor de la historia.

Repasar, aunque sea en un párrafo, la historia del libreto da la pauta. Se antoja prácticamente imposible dar con una persona a la que atribuirle el sagrado beneficio de la autoría. La idea original es cosa de la pareja profesional formada por Murray Burnett y Joan Allison. Ellos firman la obra de teatro en la que se fijó el productor Hal B. Wallis. Cuenta el primero de los autores que conocer la situación de los refugiados judíos en su luna de miel por Europa y, más concretamente, la amistad fugaz entablada con un pianista en Viena fue el desencadenante de todo. A uno de los innumerables consultores de guión a los que les tocó dar su opinión le llamó la atención el carácter de Rick, definido como «dos partes de Hemingway, una de Scott Fitzgerald y una pizca de Jesucristo». Los peculiares hermanos gemelos Epstein se encargaron de añadirle la mordiente y las mejores líneas («¿Cuál es su nacionalidad?» «Borracho»). Y siempre lo hicieron en clave tan cómica como ácida. Cuando se fueron de la producción, reclamados por Frank Capra, el encargo pasó a Howard Koch que se esforzó en construir un melodrama a distancia del humor corrosivo de sus predecesores. Faltaría Casey Robinson que, además de eliminar parte de la deriva pomposa de Koch, se encargó de construir la historia de amor. Por supuesto, hubo más y el hijo de Bogart no deja pasar la ocasión en la biografía de su padre para recordar que muchos de los diálogos definitivos eran casi improvisados minutos antes de que Curtiz, siempre de los nervios ante tanto desorden, dijera «acción». 


Ingrid BergmanEl primer anuncio puso a Ann Sheridan en su lugar junto a Reagan. Luego vendrían Hedy Lamarr y Michèle Morgan. Bergman llegó después de que David O. Selznick aceptase un intercambio: ella por Olivia de Havilland.

El propio rodaje admite cualquier adjetivo menos el de sensato. Curtiz no paró un segundo de usar su inglés aproximado para abroncar sin pausa a todo el mundo en general y a su ayudante Lee Katz muy en particular. Nunca llegó a tener en sus manos algo así como un guión definitivo. Para alguien que se consideraba a sí mismo antes que nada un artesano, un hombre de oficio, aquello era como la más fiel aproximación a su peor pesadilla. Y, sin embargo, se repuso al caos. Es más, lo hizo suyo hasta el punto de hacer brillar su talento en cada una de las dificultades. ¿Cómo conseguir que la maqueta de un triste avión mal construido luciera como una auténtica aeronave en la más crucial de las escenas que ha vivido el cine? Katz cuenta que la idea de contratar a unos enanos para «hacer más grande» lo que no lo era fue de Curtiz. Y como ésa, todas y cada una de las soluciones que igualan la textura de la película a la de los propios sueños.

André Bazin, padre de la crítica francesa, otorga la autoría de la película al genio del propio sistema del Hollywood dorado. Y Eco, en un artículo ya mítico, localiza en ella todos los arquetipos eternos. Desde el mito sacrificial, al amor desgraciado pasando por la pasión viril o socrática (léase homosexual), todo está ahí. «Pero justamente porque están todos los arquetipos, justamente porque Casablanca es la cita de otras mil películas y porque cada actor repite en ella un papel interpretado otras veces, opera en el espectador la resonancia de la intertextualidad», dice el italiano convencido de que «cuando todos los mitos irrumpen sin pudor alguno, se alcanzan profundidades homéricas. Dos clichés producen risa. Cien, conmueven». 

Humphrey BogartCuando Jack Warner se enteró de que el papel era para Bogart, dijo: «¿Pero quién querría besar a ese tipo?». «¿Cómo alguien tan guapa y joven como Ingrid se va a enamorar de mí?», llegó a preguntarse Bogart, según escribió su hijo.


Decía Borges, quién si no, que cuatro son las historias posibles. La de la ciudad asediada, la del regreso, la de la busca y la del dios sacrificado. Casablanca es, en efecto, una Troya que se desangra en un conflicto crucial donde se dirime la suerte de la humanidad; tanto Rick como Ilsa regresan después de una gran viaje al principio de su amor como hiciera el mismo Ulises; todos en ese extraño lugar que es el bar de Rick se desviven por encontrar su particular vellocino de oro, y, por fin, sólo el sacrificio del amor, de lo más preciado, del dios más deseado, abre el camino de la libertad. Y de una bonita amistad, recuérdese. En efecto, Casablanca como El Quijote fue escrita por el tiempo, por nuestro tiempo. Y así hasta convertirse en la memoria de un sueño compartido.


FUENTE: http://www.elmundo.es 

martes, 29 de agosto de 2017

35 años sin Ingrid Bergman

Hoy es una fecha importante en este blog. En concreto para mi pues Ingrid Bergman fue una figura clave en mi descubrimiento del cine clásico. Aquí va un pequeño homenaje a esta gran actriz sueca.

Cronograma de la desaparición de la actriz sueca:



JUEVES, 26 de febrero de 1981

Ingrid Bergman
Ingrid Bergman, actriz de 66 años y abuela, ha anunciado en Jerusalén que se ha retirado definitivamente del cine para pasar el resto de sus días con su familia, al tiempo que acusó a los filmes de Hollywood de ser «demasiado pornográficos y deslenguados».

DOMINGO, 29 de marzo de 1981

La actriz cuenta su propia vida en un libro de memorias titulado Mi historia, que acaba de publicarse en Italia. A lo largo de 550 páginas, escritas en tres años con la colaboración del escritor Alan Burgess, la narradora, autora y protagonista de Mi historia, una mujer de 64 años, que vive solitaria en un apartamento londinense, relata la tempestuosa aventura de su vida. Tres matrimonios y otros tantos divorcios, cuatro hijos, sesenta producciones cinematográficas, teatrales o televisivas, tres oscars y dos recientes operaciones por tumores en el seno, son el balance de su existencia que ofrece la actriz en su autobiografía. «Mi mundo es un castillo de ficciones que nosotros, la gente del cine y del teatro, sabemos crear», declaró Ingrid Bergman con relación a su historia. «Cada noche salimos al escenario donde vivimos en ese mundo imaginario que hemos inventado».

JUEVES, 10 de septiembre de 1981

La sueca se encuentra en Israel para estudiar la figura humana de Golda Meir, antigua jefa del gobierno israelí muerta al finalizar la década de los setenta, con el fin de llevar al cine su vida.  Mientras realiza los preparativos para el rodaje de Una mujer llamada Golda, posiblemente el último papel que lleve a la pantalla, la actriz sueca, que se ha declarado seguidora de Julio Iglesias, tiene pensado asistir a uno de los recitales que el cantante español está dando actualmente en Jerusalén. Ingrid Bergman, que acaba de cumplir 66 años, fue galardonada. en dos ocasiones con el oscar de la Academia de Hollywood, y sus películas más conocidas son Casablanca y Encadenados

VIERNES, 16 de abril de 1982

La famosa actriz sueca que cuenta actualmente tiene 67 años, lucha contra la muerte tras la aparición, por tercera vez, de un cáncer, según publicaba ayer el londinense Daily Mirror. La protagonista de Casablanca se encuentra actualmente en Londres, ha confirmado su agente neoyorkino, quien asegura que la actriz "no está bien del todo". "Sabemos que está enferma", añadió su representante en Nueva York, "pero estamos esperando saber la gravedad de su estado". Ingrid Bergman sufrió la extirpación de un pecho en 1974 y fue operada del otro en 1979. Ayer era esperada en la ciudad de los rascacielos para entregarle un premio por la interpretación de Golda, que versa sobre la vida de Golda Meir, su último papel en el cine hasta el momento.

MARTES, 31 de agosto de 1982

La actriz sueca Ingrid Bergman murió ayer, en Londres, después de librar una larga batalla contra el cáncer. Había cumplido el domingo pasado 67 años y, a pesar de las dos operaciones a que fue sometida, en 1974 y en 1979, con la ablación de los dos senos, no cesó en su actividad artística y social hasta el final. Su último papel en el cine fue una magistral interpretación de la ex primera ministra israelí Golda Meir, por la que recibió una distinción intemacional. Lanzada a la fama junto a Humphrey Bogart en Casablanca, poseía tres oscars de la Academia de Hollywood, dos cintas de plata del cine italiano a la mejor actriz extranjera y el emmy de televisión, entre otros premios.

MIÉRCOLES, 1 de septiembre de 1982

Ingrid Bergman
Los cuatro hijos y el tercer marido de Ingrid Bergman, Lars Schmidt, se reunieron ayer en Londres para asistir a la lectura del testamento de la actriz sueca y conocer sus deseos sobre el modo en que se realizarán los funerales. Ingrid Bergman, que murió de cáncer el lunes pasado,  cuando cumplía  67 años de edad, será incinerada y sus cenizas llevadas a Suecia, donde nació el 29 de agosto de 1915.

Las tres hijas de Ingrid Bergman: Pia, de 42 años, nacida del primer matrimonio de la actriz, con Peter Lindstrom, y las mellizas Isabella e Ingrid Isotta, de veintisiete años, fruto de su unión con el director italiano Roberto Rossellini, llegaron anteayer a Londres desde Nueva York, mientras que el único hijo varón, Robertino Rossellini, de 32 años, era esperado anoche en la lujosa mansión en la que falleció su madre, en el elegante y céntrico barrio londinense de Knightsbridge. En esa casa, el mismo domingo, unas horas antes de su muerte, la actriz reunió a un grupo de amigos para celebrar con champaña el día de su cumpleaños. En la fiesta también estaban una prima de Ingrid Bergman, la que fue su niñera en Suecia, y Lars Schmidt, de quien la estrella se divorció en 1978, después de años de matrimonio.

La muerte de Ingrid Bergman, de quien el diario The Times afirmaba ayer que fue una personalidad "que logró cubrir admirablemente la distancia que media entre una estrella de cine y una actriz", causó una gran impresión en el mundo artístico, en el que había logrado un gran respeto, "Era una de las mujeres más maravillosas que he conocido", declaró Liza Minnelli, que trabajó con la actriz sueca en 1976, en la película Cuestión de tiempo, dirigida por el padre de Liza, Vincente Minnelli. Por su parte, la sueca Liv Ulimann, que compartió el estrellato con Ingrid Bergman en Sonata de otoño -la única película que la Bergman logró hacer al lado de su compatriota Ingmar Bergman-, dijo en Nueva York que su desaparición "se va a notar terriblemente", en tanto que el actor Anthony Quinn declaraba que "pocos actores y actrices podrían demostrar una profesionalidad tan profunda y seria como la suya". Anthony Quinn trabajó con Ingrid Bergman en 1970, en la película Secretos de una esposa. "No podrá ser reemplazada", afirmó.

En Hollywood la reacción ante la muerte de una de sus actrices preferidas no se hizo esperar y fue especialmente sentida entre los actores y directores veteranos, que rindieron un homenaje al talento y, sobre todo, al coraje que Ingrid Bergman ha puesto en su lucha contra el cáncer que sufría desde hace ocho años. Joseph Cotten, su compañero en la película Luz de gas, con la que Ingrid Bergman ganó, en 1944, su primer oscar de la Academia de Cinematografía de Hollywood, afirmó que la actriz sueca era "uno de esos personajes que surgen de tarde en tarde". 

Igual opinión tienen en Suecia, donde los medios de comunicación calificaron a la actriz fallecida como "la más grande de las artistas" de aquel país, y "la última gran actriz de dimensión internacional desde que Greta Garbo se refugió en el anonimato". Esta opinión del diario Aftonbladet, de Estocolmo, era ampliada por su colega el Dagens Nyheter en el sentido de señalar como el mérito mayor de Ingrid Bergman el haber seguido siempre "un camino de honestidad artística, a pesar de los envites del mundo cinematográfico y las fastos de Hollywood". El mismo periódico señalaba que esa lucha de una mujer entre su vida privada y la vida pública podría ser, precisamente, la interpretación última del papel de Ingrid Bergman en la película que rodó junto a Ingmar Bergman, Sonata de otoño, un film que "serviría para epílogo de la historia de la gran actriz si la enfermedad ya latente en ella no la hubiera permitido todavía interpretar el papel de Golda Meir en el que fue su último trabajo y su último premio".


JUEVES, 2 de septiembre de 1982

Bergman
Los restos mortales de Ingrid Bergman, fallecida en Londres el pasado lunes víctima de una larga enfermedad cancerígena, fueron incinerados en la mañana de ayer, en una ceremonia privada a la que asistieron los cuatro hijos y el último marido de la actriz sueca, Lars Schdmidt, y algunos amigos de la familia. Estaban presentes treinta personas. La familia no ha decidido aún la fecha del funeral, aunque sí que esta ceremonia se desarrollará también en la intimidad. Joseph Daly, esposo de una de las hijas de Ingrid Bergman, Isotta Rossellini, declaró al salir del funeral que "se decidió que fuese privado, seguido por un servicio en su memoria, porque eso es lo que le hubiese gustado a ella".

La radiotelevisión británica BBC anunció ayer que el próximo domingo, como homanaje a Ingrid Bergman, la primera cadena de televisión pasará la película Casablanca, estrenada en 1942 y que lanzó a la fama internacional a su protagonista en aquel inolvidable papel junto al actor Humphrey Bogart. Otro tanto hará Televisión Española, aunque en este caso la película programada para el sábado por la noche, a las 22.20 horas, es Anastasia, rodada 13 años más tarde, en 1955, bajo la dirección de Anatole Litvak y al lado del actor Yul Brynner.




fuente: El País