Besos de cine

martes, 8 de enero de 2013

Besos de cine

Los besos han protagonizado algunas de las escenas más recordadas de la historia del séptimo arte; los apasionados representan el triunfo del amor en la pantalla. ¿Recuerdas otros besos apasionados que te emocionaron?

Cary Grant e Ingrid Bergman en Encadenados 1946

El beso más largo rodado hasta la fecha. 




En 1945 los besos en el cine no podían durar más de dos o tres segundos; los que se excedían de ese tiempo eran cortados por el censor de turno.
Para saltarse la censura Hitchcock recurrió a una imaginativa estratagema que consistía en separar los labios para decir una palabra cada vez que ese tiempo tocaba a su fin y volver inmediatamente a unirlos. Dura tres minutos y hasta hace muy poco era considerado el más largo de la historia del cine. Pero ha sido desbancado por sólo 10 segundos. El nuevo récord queda establecido en tres minutos y diez segundos, la película La signora delle Camelia (2005). 


Audrey Hepburn y George Peppard en Desayuno con diamantes 1951


El beso bajo la lluvia 


Ella es un espíritu libre, no quiere que nadie la enjaule ni pertenecer a nadie. Él la quiere, la ha querido desde hace tiempo. Pero ella tiene miedo, de crear vínculos, de dejarse querer. Miedo de si misma…
No puedo evitarlo, da igual las veces que vea esa escena, siempre acabó llorando a lágrima viva. Un final emotivo con los dos bajo la lluvia, arropando a Gato, y acompañados por una BSO excelente. Un beso que conmueve, y sin duda alguna el más inolvidable de la historia del cine. 

Clark Gable y Vivien Leigh en Lo que el viento se llevó 1939

Besos apasionados






La película es un catálogo de besos apasionados y apretados. ¿Cómo pudieron sobrevivir las actrices de aquella época a besos como éstos? Este beso entre los protagonistas Vivien Leigh y Clark Gable ha sido votado , en más de una ocasión como el beso más significativo de la historia del cine.
De los besos de Lo que el viento se llevó me quedo con el que se dan en la biblioteca; ella acaba de quedarse viuda por segunda vez y él le pide matrimonio, ella le dice que no se volverá a casar y él le plantea casarse por diversión. En un momento dado, ella le dice que no sea estúpido, porque siempre querrá a otro hombre. En ese momento él la sujeta y la besa con esa pasión tan arrebatadora de las películas antiguas; no me extraña que se desmayaran luego.
Se dice y se dijo en su época que los dos actores protagonistas no se llevaban bien y que Clark Gable comía cebolla antes de las escenas en que tenían que besarse. 

Gregory Peck y Jennifer Jones en Duelo al sol 

El beso agónico



Recuerdo haber visto esta escena de niña. Me aterraba.
Hoy, tras ver otra vez el final de Duelo al sol, me parece un beso aparatoso, sobreactuado pero tiene una fuerza increíble. Ella arrastrándose por media ladera, clavando los dedos desollados en la tierra. Él agonizando, llamándola sin voz. Y los dos muriendo en brazos del otro, sudorosos, llenos de sangre y barro. 

Deborah Kerr y Burt Lancaster en De aquí a la eternidad 

El beso adúltero



En 1953 el papel interpretado por Deborah Kerr -encarnaba a una mujer adultera- escandalizóa la sociedad más puritana de la época. Aún así, gracias a la película, y a la tórrida escena del beso que protagonizaba junto a Burt Lancaster, se le abrieron las puertas de Hollywood, que se rindió incondicionalmente a sus encantos. "Era una época de arquetipos: había mujeres que eran sex-symbols como Marilyn Monroe y otras que ejercían de grandes damas como Audrey Hepburn. Deborah Kerr podía ser las dos" (Jeanine Basinger, autora del libro A Woman's view: how Hollywood spoke to women.) Durante el rodaje de la película se rumoreó que los dos actores mantuvieron un apasionado romance. 

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