Crónica de una muerte anunciada : la estrella y el mafioso

domingo, 4 de marzo de 2012

Crónica de una muerte anunciada : la estrella y el mafioso

Lana Turner

 En la época de oro del cine había verdaderos escándalos. Uno de los más sonados, con asesinato incluido, fue el que protagonizó la gran estrella Lana Turner. La rubia era considerada un símbolo sexual del mundo del celuloide y en las salas de cine, cuando estaba a un paso de ser violada en “They won’t forget” (1937).  Con ese físico no tuvo problemas para convertirse en una de las actrices mejor pagadas del país y la reina del poderoso estudio de la Metro Goldwyn Mayer. Era una devoradora de hombres o al revés, todos se la “levantaban”. 

Los famosos de entonces sabían lo insaciable que era, entre ellos, Frank Sinatra. Hasta se casó con un “Tarzán” de la época, Lex Barker, en 1953. Al final se quedó sola con una hija adolescente, Cheryl. Era la típica estrella otoñal frustrada. Millonaria y sin amor. Ebria, no tenía reparos en contar que la habían arrojado escaleras abajo uno de sus maridos, abofeteada en público por otro y empapada en champagne por un tercero. En otra ocasión, lucía unas grandes gafas de sol modelo funeral para esconder un ojo morado. Sin embargo ella afirmaba " los hombres son terriblemente excitantes y cualquier muchacha que opine lo contrario es una solterona anémica, una prostituta o una santa".   
Stompanato & Turner
Con esa filosofía se involucró con el gánster y gigoló Johnny Stompanato, quien también era el guardaespaldas del poderoso mafioso de Los Ángeles, Mickey Cohen. Era un tipo violento, pero las actrices jóvenes de Hollywood lo buscaban y lo apodaban “Oscar”. Según ellas, su “paquete” medía 30 centímetros, igual que la codiciada estatuilla. Lana se pegó y ya no pudo separarse de él… ni de su “estatuilla”. Hasta lo llevó a Londres, donde filmaba, y lo alojó en un palacio. En 1957 al mafioso lo deportaron de Inglaterra tras amenazar con un revólver a Sean Connery en el set del film Another Time,  Another Place.  Al mafioso no le gustaba cómo el actor besaba a Lana y entró al set para amenazar con el arma en la cabeza al actor.
Connery, quien también tenía bastante calle, no se dejó amedrentar, le quitó el arma a Stompanato.  Un escándalo que recorrió las páginas de espectáculos de todos los diarios del mundo
Cuando le deportaron, Lana le mandó dinero y se reunieron en México, donde los echaron del hotel en Acapulco porque hacían mucho ruido al hacer el amor. Johnny se ufanaba con sus amigotes que tenía dominada a la famosa actriz. “Le pego y me pide más”, contaba.
Noticia de la muerte
 Una noche, la actriz sacó un mínimo de dignidad y le dijo que ya no iba a pagar los miles de dólares, todas las semanas, por sus deudas de juego. Johnny la agredió como de costumbre y gritó que iba a matar a su hija, a su abuela, y a ella la iba a dejar desfigurada. Cuando yo diga arriba, tú te levantarás. Cuando yo diga salta, tú saltarás" o " Te mutilaré, te haré tanto daño que te convertirás en un ser repulsivo y tendrás que esconderte para siempre"

Lo que sucedió después es un misterio y solo se supo la versión de la actriz. Lana Turner estaba a punto de interpretar el mejor papel de toda su carrera. El 4 de abril de 1958, viernes santo Jerry Geisler, uno de los abogados más importantes de Hollywood, recibió una llamada. Al descolgar el teléfono escuchó: " Soy Lana Turner. Ha ocurrido algo terrible ¿Puedes venir inmediatamente a mi casa, por favor?" El solícito Jerry se personó en la mansión colonial de Turner y comprobó como sobre el suelo yacía el cadáver ensangrentado de Johnny Stompanato. La escena era digna del mejor de los melodramas: Lana lloraba desconsolada mientras su hija adolescente Cheryl estaba al borde del ataque de histeria.
 El abogado de la actriz, el más famoso de Hollywood, contó al juez que recibió una llamada de la Turner de madrugada. “Venga inmediatamente a mi casa, es de vida o muerte”
A la entrada de los juzgados

Y, efectivamente, era de muerte. Vio a Johnny tirado en el suelo en medio de un charco de sangre y con un cuchillo de cocina clavado en su hígado. Lana, llorando, le contó que su hija adolescente Cheryl, al escuchar las amenazas de su amante, irrumpió en la sala y le clavó el arma al gigantón. Esa misma versión dio al jurado, en una escena dramática, digna de un Oscar.
El testimonio de Cheryl conmovió a la nación. En una de las muchas peleas que tenía que presenciar escuchó "voy a rajarte y después haré otro tanto con tu madre y tu hija...esto es lo que voy a hacer ahora mismo". Así que Cheryl, según su propia declaración, corrió despavorida hacia la cocina, se hizo con un cuchillo de 9 pulgadas y regresó para ayudar a su madre.
Por su parte, el testimonio de Lana fue el siguiente: " Todo sucedió tan rapidamente que ni siquiera vi que mi hija tenía un cuchillo en sus manos. Pensé que le había golpeado en el estómago con sus puños. El Sr. Stompanato se separó y cayó de espaldas. Se llevó las manos a la garganta ¡Se ahogaba! Corrí hasta él y le levanté el jersey. Vi la sangre. De la garganta escapaba un sonido terrible..." Lana comenzó a llorar y casi se desmaya. Cuando  continuó: " Traté de insuflar aire entre sus labios entreabiertos, mi boca contra la suya..." El abogado la sostenía. Un alguacil le trajo un vaso de agua. "Estaba muriéndose". Y Lana volvió a llorar.

Lana declarando en el juicio

La prensa fue unánime: Lana había interpretado la escena más dramática de su vida. La víbora Hedda Hopper sentenció: "Mi corazón sangra por Cheryl". Gloria Swanson, casi encarnando a Norma Desmond, escupió: "¡Esa pobre chica! La única verdad que nos ha contado es que para dormir se pone un camisón de punto. No es ni siquiera una actriz ¡es sólo una furcia!" .

 Toda la prensa la “linchó” por llevar a un delincuente a vivir junto a su niña. Pero su actuación, ante el jurado, hizo que en 20 minutos declararan que la chibola cometió un “homicidio justificado”. Nadie se creyó ese cuento y todos pensaban que fue Lana quien, cansada de tanta agresión, mató a su amante. Por eso, la indignación de la opinión pública, porque involucró a su hija para salvar su carrera. Un juez determinó luego que la chica había actuado en defensa de su madre y quedó libre.
El Maestro James Ellroy incluyó a estos personajes en varias de sus novelas. En la obra maestra de Curtis Hanson, Los Ángeles  al desnudo, basada en el libro de Ellroy,  Stompanato y Mickey Cohen fueron interpretados por los actores Paolo Seganti y Paul Guilfoyle respectivamente.
Stompanato muerto

El mafioso Mickey Cohen, en venganza por la muerte de su amigo, entregó -a un periodista sensacionalista- las cartas de Lana a Johnny, que fueron publicadas tal cual en los diarios. Frases como “extraño tu Oscar en mi boca”causaron escándalo en esa época. Pero la actriz salió bien librada, su hija más traumada todavía y su amante, muerto. Todavía se dio el lujo de filmar “Imitación a la vida” (1959) que, paradójicamente, constituyó uno de los filmes más taquilleros de toda su carrera. “Eso era lo único que le importaba”, sentenció Kenneth Anger, autor del mejor libro sobre las miserias de “La meca del cine”, “Hollywood Babilonia”.


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